Entrevista a Victor Bonnin Reynes

En la Asociación Europea de Arbitraje hemos tenido la oportunidad de conversar con Victor Bonnin Reynes sobre la apertura de su nuevo proyecto VBArbitration especializada en el servicio de arbitraje para pymes.

  1. Tras un recorrido por grandes despachos como Allen & Overy, J&A Garrigues y Skadden ¿Qué espera de este nuevo proyecto?

Mi paso por dos despachos grandes en España me ha permitido trabajar y aprender de los mejores profesionales y ver que España dispone de un elenco de profesionales de arbitraje excelente.

El arbitraje ha dejado de ser cosa de grandes multinacionales. Con la globalización cada vez hay más pequeñas y medianas empresas que operan internacionalmente e incorporan convenios arbitrales. Siempre he tenido la sensación de que en España la mayoría de los especialistas de arbitraje estaban concentrados en despachos grandes. Con este nuevo proyecto, pretendo, además de ofrecer mis servicios como árbitro, satisfacer la necesidad de las empresas que, por las razones que sean, no pueden permitirse abonar los honorarios de los despachos grandes, o resulta ineficiente dada la cuantía del arbitraje, pero necesitan un especialista en arbitraje o colaborar con despachos que por alguna necesidad puntual necesitan a alguien que les asesore sobre este sector.

  1. Es usted un árbitro muy joven pero con una dilatada experiencia, ¿cuál cree que es el papel de los jóvenes profesionales en el área del arbitraje?

El papel de los jóvenes en el arbitraje es cada vez más importante. Los jóvenes llegan pisando fuerte, con mucha energía y una gran pasión por el arbitraje. Cada vez hay más despachos que tienen equipos que se dedican exclusivamente al arbitraje, por lo que se está construyendo una generación de abogados totalmente especializados en arbitraje y con unos perfiles marcadamente internacionales con el dominio de varios idiomas y estancias en el extranjero. Sin duda, los jóvenes en un futuro tendrán mucho que aportar en este sector y, en realidad, ya lo están haciendo, pues las instituciones apuestan cada vez más por los árbitros jóvenes para resolver asuntos pequeños y facilitar el relevo generacional.

  1. ¿Cuál cree usted que es el panorama actual en el corto plazo del arbitraje internacional y local?

Creo que estamos en un momento muy importante para el futuro del arbitraje. En un mundo globalizado la resolución de disputas mediante arbitraje tiende a crecer. No obstante las empresas se quejan cada vez más de que el arbitraje se está volviendo más complejo y más lento. Por ello, para que las empresas sigan considerando el arbitraje como la vía para resolver sus conflictos, es fundamental que todos los intervinientes, instituciones, árbitros, abogados, etc. hagan suya esta preocupación y trabajen juntos para que el arbitraje continúe siendo un método rápido, poco complejo y eficaz para la resolución de conflictos que satisfaga plenamente las necesidades de las empresas.

Además, creo que el arbitraje es una práctica que se presta bien a “bouticalización” precisamente para poder ofrecer unos servicios competitivos y totalmente libres de conflictos de intereses, y creo que veremos cada vez más “boutiques” especializadas en arbitraje.  Se trata de una tendencia que ha ido creciendo en los últimos años tanto aquí como fuera de España.